El viaje inicial hacia Bogotá, con los ya característicos retrasos, nos puso en tierras capitalinas aproximadamente a las 9:00pm. El vuelo final a Canadá se desarrolló en completa normalidad; después de nuestro arribo a Toronto, nos dirigimos hacia Winsor por tierra en un viaje de aproximadamente cinco horas, lo que haría parecer una distancia muy prolongada, que en realidad no lo era, pues era sólo consecuencia de la prudente velocidad con que se transita en dicha localidad. Los paisajes que disfrutamos durante todo el recorrido terrestre sorprendían por la basta llanura y el despejado cielo, característico del verano que en estas fechas vive la región. Terminamos este relato contándoles que una especial bienvenida nos hizo la escuela al momento de nuestra llegada, que fue preciso sobre la hora de almuerzo.
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